Las apariencias engañan

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En una pequeña calle residencial de un barrio de clase media de Madrid, una vulgar persiana metálica en el acceso de un paso de carruajes, parece cerrar el paso de un almacén, un taller mecánico o un garaje de comunidad. Nada de particular hay en ella que haga al esporádico viandante desviar siquiera la mirada. Aparentemente, allí dentro no pasa nada más que el transcurrir sosegado de la vida cotidiana.

Sin embargo, a cualquier hora de cualquier día o de la noche, tras esa persiana, un grupo muy especial de personas han compartido, durante años, experiencias únicas, ver cómo Tina Turner desgarra un acorde de soul, sentir el efímero placer de una improvisación off the record de Raimundo Amador, o el hondo recitar de John Malcovich, compartir un mágico hallazgo musical de Alejandro Sanz, o de Serrat, o U2, o Ana Belén, o Björk, o emocionarse con las espacios sonoros de Alberto Iglesias o … ¿pero hasta cuándo? Esta vulgar puerta de garaje oculta uno de los estudios de grabación españoles mejor considerados en el mundo. Su nombre, es tan desconocido para el público como su actividad.

Sin duda, los estudios de grabación son los grandes desconocidos de la industria de la música. Inmersos en la tecnología más vanguardista, trabajan como meticulosos artesanos, para producir una obra de cuyos rendimientos económicos no participan, y de la que son primordiales protagonistas. Mil veces mixtificados en el cine y la televisión, son los grandes olvidados de la industria musical.

Son entidades muy difíciles de definir formalmente. Considerar que son industrias es inexacto, puesto que, aunque se sirven de procesos más o menos automatizados y a veces, repetitivos, para la elaboración de sus productos, éstos no pueden producirse en serie ya que, por definición, son diferentes entre sí. Quizá fuera más justo decir que son centros de artesanía muy tecnificada. Por otra parte, son empresas de servicios, puesto que su trabajo consiste en atender las necesidades específicas de sus clientes, la mayoría de las veces, sutiles e intangibles.

Pero ¿qué es verdad y qué es mentira en la grabación de un disco?, ¿qué papel desempeñan los estudios?, ¿de quién son?

collage estudio Red LedSegún el último censo realizado por la extinta AEGS (Asociación de Estudios de Grabación de Sonido), en nuestro país había en el año 2000 más de 500 estudios de grabación. Hoy, según algunos expertos, la cifra es mucho más difícil de establecer, puesto que se trata de un tejido profesional muy cambiante, sometido a los vaivenes de una industria musical en crisis aguda. Muchos de estos estudios son simplemente efímeras y ruinosas aventuras de músicos e intérpretes que ven en un estudio la posibilidad de dilatar su permanencia en el mundo musical, el único que conocen bien. La mayoría se dedican a la realización de maquetas o a productos de bajo presupuesto, de los muchos que se comercializan al margen de los grandes circuitos. Esta multitudinaria oferta, a todas luces superior a la demanda real, nace al calor de la revolución digital de los años ochenta y noventa, por la que se han multiplicado las máquinas de bajo precio cuyas prestaciones se han ido paulatinamente aproximando a las de las más costosas de anteriores generaciones tecnológicas.

El papel de estos estudios de modesta infraestructura, sin embargo, ha sido, y aún es fundamental, aunque muy poco reconocido. En ellos, han dado sus primeros pasos muchos de los artistas más celebrados. Normalmente, sólo cuando una multinacional del disco, o alternativamente la televisión, brinda su apoyo a un determinado artista, se justifica el elevado presupuesto que conlleva el uso de alguno de los pocos estudios españoles, no más de cinco o seis, cuyas instalaciones y servicios garantizan un nivel técnico de máximo nivel, homologable con los más altos estándares uinternacionales.

Grabar en España o fuera, un mito superado

Queda ya muy atrás el tiempo en que cualquier producción discográfica de cierta enjundia era necesariamente realizada en Londres o en los Estados Unidos. Aún así, todavía hoy se utilizan, de vez en cuando, recursos foráneos. No son siempre confesables las razones por las que una compañía discográfica o un productor contrata los servicios de un estudio inglés, por ejemplo. De hecho, no son pocos los trabajos que han tenido que ser terminados o rectificados en un estudio español de superiores prestaciones. Ir a Los Angeles, Londres, o cualquier otro lugar remoto es siempre un placer para algunos ejecutivos, que pueden disfrutar de unas vacaciones pagadas, con la excusa de supervisar el proyecto. Por otro lado, vende mucho decir, durante la promoción, que acabas de terminar el disco en Nueva York, por lo que resulta fácil obtener la complacencia del artista, que ve premiada su carrera ascendente con una aventura excitante, y un caché en alza.

Excepto para fines excepcionales, como la grabación de orquesta sinfónica, para lo que existen estudios muy especializados en algunos lugares como Londres o Praga, no hay ninguna razón técnica para no grabar en España. Aquí hay grandísimos estudios, que además garantizan una óptima comunicación, y la adecuación necesaria a la idiosincrasia de sus protagonistas.

En la actualidad, estas prácticas han ido desapareciendo en la misma medida que los presupuestos disponibles para inversiones discográficas han ido bajando, debido a la crsisis comercial del disco. De hecho, muchos proyectos se realizan exclusivamente mediante la utilización de los medios propios de los artistas involucrados que, más o menos caseros, han de competir con auellos escasos privilegiados que todavía cuentan con financiación ajena.

Siempre ha habido clases

Los estudios de alto nivel han de competir también en el atractivo de su emplazamiento y de sus servicios auxiliares, además de por su competencia técnica y creativa. En realidad, este tipo de empresas saben que no pueden descuidar ninguna de las dos caras de su singular perfil comercial. Por un lado, altas prestaciones técnicas, siempre acordes con las últimas novedades de la cambiante industria del audio. Por el otro, el glamour necesario para poder seducir a cualquier divo o diva que espera de su productora la elección de lo mejor para su proyecto discográfico. Uno de los fenómenos más paradójicos de los que son propios de esta actividad es el de que la valoración de un estudio y la selección que se realiza entre las distintas ofertas no responde tanto a criterios técnicos, más o menos objetivos, como a criterios emotivos y estéticos, completamente subjetivos. Es uno de tantos aspectos en los que se pone de manifiesto el doble espíritu que anima esta actividad profesional: el alma artística y el alma técnica.

Pero dejémonos llevar por entre bastidores, y veamos con atención lo que un profano encontraría dentro de un estudio de grabación de música de alto nivel (state of the art, según los anglosajones). Cada estudio es distinto pero todos persiguen el mismo objetivo comercial básico: cautivar la voluntad de quienes han de elegir dónde encerrarse durante semanas, no ha mucho era durante meses, para jugársela con el próximo proyecto. La descripción que sigue responde a un conocido estudio madrileño, pero es extrapolable a cualquier otro del mismo perfil, marcado por la tendencia general de un mercado de alto nivel, hoy en recesión.

Un lugar «sólo para tus ojos»

Oculto a miradas indiscretas, un edificio de dos plantas se aloja tras las viviendas que se ven desde la calle. Al otro lado de un pequeño e impoluto garaje, al que se accede tras franquear el cierre exterior, se abre un gran vestíbulo de tres alturas inundado de luz natural por un lucernario superior. La decoración y los espacios han sido dispuestos con sumo cuidado. Bancos de diseño en cerezo y acero, suelos de pizarra negra, un jardín japonés con cantos rodados y amapolas, dos tramos volados de escaleras entre ventanas circulares y de arco, una pequeña banda de jazz de Nueva Orleans, caricaturizada a escala en papel maché, una insólita guitarra eléctrica de cuerdas rojas, un gran cuadro surrealista de Aute, un llamativo logotipo bicolor en relieve, y docenas de portadas de discos compactos enmarcadas en madera sobre una de las altísimas paredes, apartan definitivamente la sensación de normalidad para sugerir intensamente lujo, privacidad y, curiosamente, silencio.

Hay varias puertas rojas. Una comunica con los aseos. Otra, con el taller técnico. Al fondo del vestíbulo, una gran puerta metálica de singular aspecto da paso a la sala de control y al estudio, sacrosantos lugares donde los dioses del sonido celebran sus rituales. El primero de ellos, la sala de control, es el corazón del estudio. Allí donde se toman todas las decisiones. Donde se salva o condena cada sílaba, cada nota, cada partícula sonora. Alrededor de unaimpresionante mesa de mezclas en la que alguien contó más de 10.000 botones,magnetófonos de todos los tipos posibles, sistemas de escucha grandes y pequeños, y un verdadero bosque de máquinas electrónicas de última generación. Tres lujosos y tecnificados asientos están dispuestos ante la consola. Un gran cesto de fruta fresca sobre un pequeño velador, está siempre dispuesto al lado de un sofá estratégicamente situado ante dos inmensas pantallas de sonido. Al otro lado de una doble barrera sonora de cristal, un espacio compuesto por cinco salas de tamaños y formas diversas,, constituyen el estudio propiamente dicho. Es el lugar donde músicos e intérpretes harán su trabajo, rodeados de micrófonos que, ubicados con precisión milimétrica, captarán aciertos y errores con indiferente eficacia. Cada pared, cada suelo,cada techo,ha sido diseñado yconstruido para una función específica. Luz, color y espacio juegan en una conjunción inverosímil de arte y técnica que impresionanal visitante no iniciado.

Arriba, la luz natural, filtrada entre las hojas de un verdadero jardín interior, ilumina la planta superior. En ella se despliegan distintas áreas de ocio y descanso están siempre a disposición del cliente. Un coqueto bar café adyacente al confortable comedor para diez personas. A pocos metros, una sala de audición de música, también equipada con un sistema completo de televisión y videoteca. Al lado, en la sala de juegos, un poco de todo: desde juegos de mesa tradicionales, dardos o un minibillar, hasta los últimos modelos en consolas de videojuegos, además de un ordenador conectado permanentemente a Internet.

Tras una zona de lectura, siempre provista de prensa actualizada, una puerta de cristal conduce a una sugestiva oficina abuhardillada y perfec-tamente equipada. Su función no es otra que servir de centro de trabajo privado para los propios clientes. Un lujo más, que recibe el nombre de despacho del productor.

Hasta once personas se encargan de que todo funcione a gusto del cliente. No hay horarios, ni festivos. Si el cliente quiere grabar durante la madrugada de año nuevo, se hará. Si el cliente quiere un capricho especial, se le concederá. Pero, ¿cuánto cuesta disfrutar de un estudio así?

Tanto vendes, tanto vales

El nivel de prestaciones de un estudio y de los técnicos implicados son factores esenciales para grabar un disco de calidad. Pero tan importante o más es el tiempo empleado. En eso están de acuerdo todos los que tienen algo que ver con este negocio. A igual estudio, cuanto más tiempo se emplee, el producto será ser de mayor calidad. Ambos factores condicionan el coste de un proyecto discográfico.

El precio de alquiler de los servicios de un estudio depende del nivel y cantidad de equipamiento y servicio ofrecido, y del tiempo de utilización. Algo así como alquilar un coche con chofer. Un estudio modesto , será lógicamente más barato, y el presupuesto permitirá un mayor número de horas de trabajo que en el caso de utilizar unas instalaciones mejores. Equilibrar tipo de estudio y tiempo es básico para llevar a buen fin un proyecto. Aunque el éxito comercial no siempre está ligado a una producción cara, todo artista sabe que no tendrá acceso a los grandes estudios hasta que una compañía multinacional apueste con fuerza por él. Lo que normalmente no se producirá antes de que el mercado haya mostrado su interés. Los pequeños sellos independientes son quienes a menudo inician la aventura discográfica de un nuevo artista, para lo que invierten en su primera grabación, casi siempre con escasos medios. Si el producto es bien recibido, seguramente recuperarán la inversión mediante la venta de todos los derechos del artista a una compañía mayor.

Este circuito, que se repite en todo el mundo de manera análoga, ha permitido que las grandes empresas productoras se alejen de la actividad de riesgo, y sean estudios, productores e intérpretes quienes absorban los costes de los productos desechados. Las grandes compañías ejercen su ventajoso papel gracias a su capacidad de promoción y difusión, infinitamente mayor que la de cualquier sello independiente.

Los precios de contratación de un estudio de grabación oscilan entre las 3.000 y las 25.000 la hora de utilización, dependiendo del equipo material y humano, de sus servicios, su experiencia, referencias, etc. Asimismo, el tiempo necesario para la realización completa de la grabación varía en función del planteamiento artístico, aunque será el presupuesto el factor más crítico. Una maqueta puede grabarse en una jornada , mientras que el producto definitivo de un artista muy reconocido puede requerir más de quinientas horas de trabajo. Un disco de éxito puede remunerar por cientos de millones a su compañía productora. El coste de la grabación de un disco de alto presupuesto, no supera, casi nunca, los diez millones de pesetas, aunque existen casos muy singulares en los que este importe puede ser multiplicado por cuatro o por cinco.

¿Talento o tecnología?

Hoja de pistas de grabación
Hoja de pistas de grabación

Respecto de la cuestión de si el estudio puede «crear» falsos artistas, afirma Angel Martos, un experto técnico free-lance, responsable de varios éxitos clamorosos: «La tecnología actual, si se dispone del tiempo necesario, puede hacer que un mediocre o incluso mal intérprete parezca bueno, es cierto. Pero la misma dosis de tecnología aplicada a un verdadero talento también subraya sus virtudes, por lo que nunca podrá el primero alcanzar al segundo». Evidentemente, esto no impide que, en ausencia de comparación, el consumidor compre gato por liebre. Sólo el paso del tiempo y el choque con el público en directo pondrá de relieve las verdaderas cualidades del intérprete. Los técnicos y productores siempre utilizan el estudio de grabación como medio de embellecimiento de la materia prima con la que cuentan. O al menos, lo intentan.

 

 

Cocineros de palacio

 

Un aficionado medio sabe que, tras cualquier obra musical grabada, se entremezclan diversas figuras que, de un modo u otro , han participado en ella. Compañía discográfica, artista, productor, músicos, manager y autor, entre otras. No duda de que, en algún difuso eslabón de la cadena del disco, se encuentra el estudio de grabación. Sin embargo, pocos saben que éste, a pesar de las apariencias, es normalmente una pequeña empresa independiente ajena al reparto de los ingentes beneficios derivados del negocio discográfico. Una empresa con apenas un puñado de empleados, a veces ni siquiera tantos, que lucha con sus propios medios para estar a la altura de una industria multinacional y multimillonaria, donde sólo tiene valor el éxito comercial. Hace ya tiempo que las llamadas compañías discográficas han ido abandonando la implicación directa en la producción de un disco, su inicial actividad, y se han convertido en simples inversores, cuyo riesgo disminuye en función del número de artistas por el que apuestan, y por el grado de control que sean capaces de ejercer sobre los medios de difusión. El estudio de grabación es donde el proceso creativo culmina. Después, alguna moderna planta industrial, subcontratada por la discográfica, hará de la obra original un producto en serie. La maquinaria del marketing mediático se pondrá en marcha y lo «lanzará». No siempre es así. En el archivo del estudio, quedarán olvidadas para siempre las grabaciones que no merecieron la atención de la multinacional de turno. Y también, muchas horas de ilusión y trabajo. Como cocineros de palacio, los estudios de grabación ofrecen viandas recién hechas con la intención de agradar a los amos del negocio.

Glosarios y datos complementarios

TÍTULOS DE CRÉDITO

La compañía discográfica

Conocida también como el sello discográfico, se constituye en productor ejecutivo, o lo que es lo mismo, en propietario del producto discográfico. Sus objetivos, mercantiles, están ligados a los derechos de explotación de la obra del artista, de los que es titular. Asume la inversión necesaria para la grabación, fabricación, promoción y distribución. En contra de lo supuesto por el aficionado medio, no es la propietaria del estudio de grabación, sino su cliente. Su relación con el estudio es indirecta, ya que una vez formalizada la contratación formal de sus servicios, delega la dirección de la producción en un profesional del medio quien, previo acuerdo contractual, actúa en su representación en calidad de productor.

 

El productor

Normalmente, es un músico o intérprete de renombre, un técnico reconocido, o ambas cosas. Él es quien dirige y supervisa todo el trabajo, en virtud de la orientación que la compañía y él hayan pactado previamente. Desde la selección de los temas que se incluirán en el disco, pasando por los arreglos musicales y los ensayos, hasta la entrega definitiva del producto terminado a la compañía, él es el máximo responsable. Su labor se complementa con la del ingeniero de sonido, quien por su amplia experiencia, es quien propone muchas de las soluciones a las encrucijadas que se presentan durante la grabación.

 

El ingeniero de sonido

En muchas ocasiones, es el verdadero responsable del resultado, ya que de él depende la realización práctica de todas las etapas de la grabación. Debe su nombre al vocablo inglés sound engineer, ya que aún no existe una titulación oficial homóloga en España. El ingeniero de sonido discográfico es un profesional muy especializado, capaz de manejar eficazmente las numerosísimas herramientas de que dispone un moderno estudio de grabación, y de ponerlas al servicio de un concepto artístico determinado. Para ello, debe unir a una sólida formación técnica, unos no menos sólidos conocimientos musicales. Debe ser capaz de interpretar acertadamente el estilo o el género con el que el producto ha de identificarse. A veces, mantiene un compromiso laboral con el estudio de grabación, pero la mayoría de los ingenieros de alto nivel actúan como free-lance, por lo que son contratados directamente por la compañía o productor.

 

El asistente técnico

La profusión y diversidad de los medios técnicos del estudio actual, hace imposible que una persona sea experto en la operativa de cualquier equipo, por lo que los estudios de grabación profesionales han de disponer de técnicos que asistan al ingeniero, especialmente si se trata de un free-lance que no frecuenta las instalaciones. Además de ayudar en todo lo necesario, también deberá asesorar respecto de las opciones técnicas que el estudio ofrece. Pese a su función de asistencia permanente, su rol no se ha de confundir con el de auxiliar de estudio, a quien los ingleses conocen coloquialmente como el tea boy.

 

Músicos de sesión

Muchos discos no hubieran triunfado sin su aportación. Son instrumentistas de alto nivel técnico y artístico, muy experimentados en la grabación discográfica. En muchos casos, tienen que improvisar un solo o un arreglo. Su cualidades y cotización determinados por su capacidad de adaptación al estilo requerido, así como por la rapidez con que realicen eficazmente sus intervenciones. Son remunerados por el productor ejecutivo, en función del tiempo trabajado.

 

Autores, arreglistas y autores

Aunque son los creadores de la idea artística sobre la que se construirá el producto sonoro, su papel en el estudio es prácticamente nulo, ya que su labor acaba cuando la grabación empieza. De hecho, el desarrollo práctico del trabajo lleva muy frecuentemente a técnicos, productor, músicos de sesión e intérpretes, a improvisar soluciones creativas, no planteadas originalmente, que son determinantes del producto final.

 

Intérprete o artista

Es quien «da la cara» ante el público. Puede tratarse de un grupo o de un solista, y su nombre será el único destacado en la promoción del disco. Formalmente, trabaja bajo la dirección del productor, pero dependiendo del nivel de reconocimiento público que haya alcanzado, puede proponer y excepcionalmente, imponer sus propias ideas. Si se trata de un artista novel, será probablemente el último en ser consultado a la hora de tomar decisiones.

 

De todo un poco

 

Muy a menudo, los roles discográficos se solapan entre sí. La función de producción es frecuentemente asumida por el mismo ingeniero de sonido. Otras veces, es el artista quien se autoproduce. Los compositores y arreglistas pueden ser, por supuesto, los propios intérpretes. O el productor. El asistente técnico puede, a veces, ejercer de ingeniero. Todo depende de las circunstancias particulares en juego. En general, las compañías discográficas recurren a productores habituales en los que confían, por pasadas experiencias exitosas. Éstos, a su vez, suelen disponer de un equipo de colaboradores habituales, entre los que se encuentran técnicos y músicos. Es el productor quien, por lo general, decide el estudio o estudios de grabación donde realizar a producción. Para ello, tiene en cuenta su propia experiencia o la opinión del ingeniero que merezca su confianza.

 


Etapas de la producción de un disco de música popular

Preproducción

Composición y selección de los temas, arreglos preliminares, y ensayos. Selección del equipo humano de producción, así como del estudio o estudios de grabación más adecuados al proyecto.

Grabación de las bases

Ejecución y registro de los elementos rítmicos y armónicos integrantes del esqueleto básico de todos y cada uno de los temas que constituyen el disco.

Takes y overdubbing

Ejecución y registro sistemático y particularizado de los todos elementos instrumentales restantes, como arreglos, solos y efectos.

Grabación de voces

Normalmente, la última etapa de la grabación. Ejecución y registro de voces corales y solistas.

Mezclas

Selección, disposición y tratamiento de los elementos grabados para componer una nueva grabación a partir de ellos en formato estéreo. A partir de este momento, todos los componentes sonoros, que previamente fueron registrados en pistas separadas se habrán convertido en una versión, ya inalterable, del tema musical.

Remezclas

Versión alternativa del tema originalmente publicado, realizada mediante una nueva mezcla, a partir del mismo material grabado.

Edición y postproducción

En esta etapa, no siempre necesaria, se pueden aún superponer elementos o efectos imprevistos a la mezcla (aunque no eliminar), así como reordenar o repetir fragmentos. También se establece el orden definitivo del repertorio de temas en el disco.

Mastering

Es una tarea muy crítica consistente en la homogeneización y tratamiento sonora de los diferentes temas o tracks, con el fin de optimizar la calidad del conjunto. El producto resultante es la matriz o master original, que será reproducido y multiplicado en el proceso industrial posterior.

Esquema genérico de equipamiento técnico

ACONDICIONAMIENTO ACÚSTICO: Tan determinante como los equipos. Debe conjugar aislamiento bidireccional con el exterior y en las particiones internas, así como tratamiento específico de superficies y volúmenes interiores.

MICROFONÍA: Se compone de toda clase de micrófonos (dinámicos, de condensador, de válvulas, etc) y elementos auxiliares de los mismos, incluidos los sets de auriculares.

SISTEMAS DE REGISTRO: ANALÓGICOS: Magnetófonos multipista y estéreo de bobina abierta DIGITALES: Magnetófonos multipista y estéreo de bobina abierta. Otros sistemas de registro digital multipista

CONSOLA O MESA DE MEZCLAS: Es el alma de la sala de control. Analógica o digital multicanal (entre 32 y 72 canales, dependiendo de las prestaciones de los sistemas de registro).

MONITORES: De audio mediante campos estéreo (últimamente 5:1) de varias proximidades y cualidades.

EQUIPO AUXILIAR O OUTBOARD GEAR Gama diversa de procesadores y analizadores de audio, centralizados a través del panel de conexiones (patch pannel).

VARIOS: Infraestructura completa de MIDI. Editores y masterizadores digitales.

INSTRUMENTOS O BACKLINE Piano, batería, amplificadores, teclados, afinadores, etc.

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