¿Promusi…qué? Ni son los que están, ni están los que son

Ante su crítica coyuntura, la antigua AFYVE, lobby discográfico español, lava su imagen con un nuevo nombre, PROMUSICAE, y sus miembros se autoproclaman productores de música, pero sus estatutos les delatan como un exclusivo club de entidades dedicadas a explotar la venta de copias y la explotación de las obras.

Desde los tiempos de Napster, todas las compañías discográficas y su inseparable pareja de baile, las editoriales de música vienen celebrando un cortejo apasionado ante su siempre bienamada “música”, bendita palabra.

Dadas las circunstancas. el nombre de la entidad que agrupa a las compañías editoras de discos de nuestro país no podía excluir una declaración explícita de amor. Así que dicho y hecho. Desde hace unos años, Afyve, un anodino nombre sólo para enteradillos, pasa a ser Promusicae, mucho más acorde con los fines de sus miembros, tantas veces malinterpretados en su permanente afán de velar por la biodiversidad musical.

Pero como casi nada de lo que reluce es oro, los flamantes estatutos de este viejo lobby, sometido hoy a un lifting de urgencia, dejan pasar un poco de luz sobre la personalidad real de Promusicae.

Antes ya se llamaban a sí mismos productores de fonogramas, o sea, de discos, cassettes y especies similares, aunque nunca se atrevieron a decir que producían la música. Lo cierto es que entonces hubieran estado un poco más cerca de la verdad que ahora. Hace ya casi tres décadas que dimitieron de la labor de producción, la parte más arriesgada, creativa y útil de su actividad. Desde entonces para acá, tal como en el resto del mundo, los verdaderos productores de música son tan independientes, como ajenos al interés de los miembros de AFYVE, perdón, de Promusicae.

Productor, según Promusicae

Los nuevos estatutos dejan bien claro que, para ser considerado productor de míusica, es imprescindible que se comercialicen fonogramas. Con los matices suficientes, claro, no vayan a llamar a la puerta las tiendas de discos. Curioso, ¿no?

Tras declarar misteriosamente bajo su protección los intereses “difusos” de sus miembros, los fines de la entidad acaban por sonar poco menos que belicistas:

“protección del derecho…, …lucha contra los actos…, …denuncias penales, …procesos civiles…”

Pero que no parezca que son estas cosas las que inspiran un nombre tan “elevado” como Promusicae. En último lugar, un lapsus, emerge la verdadera y nunca bien ponderada misión de esta asociación.

“La difusión y promoción de toda clase de música y de cualquier manifestación cultural esencialmente musical.”

Fines de Promusicae

Y olé. Dicen que el papel lo soporta todo. pero quienes realmente lo soportamos todo somos los que vemos resignados, cada día, cómo nos toman el pelo sin remisión. Especialmente, cuando de imagen de marca se trata.

Ay, si me dieran un solo euro por cada obra musical que las compañías promusicáticas han desdeñado durante los últimos treinta años, condenándolas a la eterna oscuridad!

Comentario

  1. por supuesto que no son los que estan,hay una mafia y enchufismo,si no como es posible que esten personas como virginia y muchos mas por el estilo,gracias.

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