Redes sociales, guetos virtuales

Sin darnos cuenta, las llamadas redes sociales pueden estar comiéndose Internet, bit a bit. Por alguna misteriosa razón, los internautas se aglomeran a  la entrada de estos nuevos guetos que compiten por controlar el mayor número de perfiles personales.

Los reiterados intentos por agrupar las audiencias de Internet en grandes portales de acceso con el fin de que el mercado publicitario no se resintiera de la atomización y disolución de la televisión de masas, en el magma de intercomunicaciones que es Internet, han fracasado hasta ahora.

Los portales Yahoo, Terra, AOL, Lycos, MSN o los hispanos EresMas, Ya.com, Hispavista, Ozú o Portalmix, algunos en decadencia, otros ya desaparecidos, son sólo algunos ejemplos de una carrera desenfrenada, emprendida en la segunda mitad de los años noventa, para hacerse con grandes cuotas de usuarios de Internet, ofrecidas como audiencias para la acción publicitaria, en sustitución de los menguantes telespectadores.

Mark Zuckerberg, inventor de Facebook

Los destinatarios de estos intentos siempre han sido los más jóvenes internautas, supuestamente más vulnerables al seductor reclamo de unos y otros. Cierto o no, no consiguieron su propósito, pese a presentarse como amigables comunidades y como la única forma de navegar rica en protección y en herramientas, multimedia, antivirus y capacidad de búsqueda, fundamentalmente. ¿Qué pasó? Que Google arrasó, con su gratuita y limpia oferta de simple ayuda a la búsqueda, sin pretensión alguna de tutela del navegante y con el añadido en su haber de no representar a ninguna gran empresa pre existente.

Pese a que Google, como cabía esperar, ha acabado por explotar publicitariamente su inmensa base de datos, lo ha hecho de la manera menos intrusiva de entra las que proliferan en la red, consciente del peligro de acosar a sus usuarios. No obstante, aún confiaríamos más en su futuro, si el servicio inestimable de Google fuera estrictamente público. Curiosamente, su carácter, prácticamente monopolístico, fruto de su gigantesco éxito, ha hecho de este servicio algo transparente y lo ha dejado a salvo, de momento, de las muchas amenazas de cambio de liderazgo que suelen agitar Internet.

Todo estaba tranquilo hasta la llegada de la nueva generación de emprendedores, surgidos del anonimato, gente muy joven que creía inventar algo tan nuevo que se ha llegado a llamar Web 2.0. Bajo el melifluo y correcto nombre de “redes sociales”, fueron apareciendo Facebook, MySpace, Tuenti, Twitter, Hi5, Bebo y otros artefactos parecidos. Su crecimiento ha sido espectacular. Muchos jóvenes, ávidos de pertenencia a tribus diversas, seducidos de nuevo por la gratuidad y por unas inteligentes herramientas de software, capaces de darles un escaparate multimedia propio y una eficaz intercomunicación se han dejado captar con entusiasmo. Además, los nuevos clubs no pertenecen a rancias y caducas multinacionales.

No ha pasado mucho tiempo sin que veamos a estos engendros competir ferozmente por consolidarse como modelo para el aparato publicitario. Otra vez la lucha por acumular audiencias. La privacidad continúa siendo lentamente erosionada en aras del mercado. Mientras tanto, la buena marcha de una red universal va siendo frenada de nuevo.

Si no estás en una red social, no estás realmente en la red, cantan los habituales trovadores de las modas. Pero si estás en una red social, tampoco. Porque no puedes estár en todas.  Y porque dejas de ser tú, con tu propia dirección, tu propia imagen y tu mayor o menor disposición a interaccionar con los demás, para ser una personalidad ficticiamente enriquecida y uniformada.

Porque la red social, adornada de mil recursos para el disfrute comunitario, está siempre cercada por la alambrada del amo, la misma red social.

redes-sociales-universales

Estamos reduciendo millones de direcciones individuales a un puñado, haciendo de Internet un pequeño grupo de inmensos rebaños. Los foros están anticuados y son feos. El email está muy visto y no es instantáneo. Los blogs ya no son suficiente. Tener una web propia con sitio suficiente para colgar abundante material multimedia y poderlo compartir es caro y complicado. Estos son los desafíos legítimos de la Web 2.0. Pero tenemos que resolverlos en una red abierta, única y universal.

Cerca de un 15% de internautas en el mundo pertenecen ya a alguna de estas nuevas redes. Quizá sea tarde para convencerles de que son ellos, de que deben ser ellos los únicos dueños de sus personalidades. Quizá sea tarde para reclamar a los estados servicios gratuitos que estén a la altura de la demanda real. Más vale que no.


EAdR cumple un añito

  • 30 Mar, 2009
Sopla la vela
El Arte de Recordar, 12 meses sin dejar de mirar

Ya se ha cumplido un año desde que abrí esta ventana. Una ventana asomada a no sé muy bien qué. No sé si a un ruidoso e imprevisible patio de vecinos o a un horizonte lejano y brumoso. Al cálido rumor de los amigos o al frío silencio de la soledad. Crujen los goznes, a veces, cuando un miedo helado me congela el habla y la tentación es cerrarla. De vez en cuando me dejo llevar por ruidos lejanos, las risas y los llantos que trae la tarde hasta el alféizar. A veces, las sacudidas de mi indignación hacen crujir el marco y muchas, muchas veces siento un vértigo indefinido que me invita a tirarme, a abandonarme. Porque ahí afuera están mis enemigos pero también mis amigos, mis amores y mis dolores. Conocidos unos, desconocidos casi todos, me miran sin oírme o me gritan sin mirarme. Sólo espero estar a su altura y que mi ventana quede bien plantada, sea siempre la mía y así se sepa, no sea un agujero del que sólo brota maleza y la sombra del olvido.

Hoy, me asomo para enseñar mi copa y brindar por todos nosotros, los que hemos estado aquí y los que habéis estado allí y, alguna vez, habéis vuelto una mirada hacia esta ventana. Gracias y ¡Felicidades!

L. Eduardo Löwenberg






Juegos, juegos, juegos...

Marchando una de alabanzas a la Nintendo DSi, para mayor gloria de la alienación consumista y del reino del marketing sobre el periodismo

100 millones de unidades de este juguetito se vendieron en la anterior edición, hace escasamente un par de años. Un negocio global cuyas proporciones sólo son comparables a las de la telefonía móvil o a las de la industria discográfica, en sus años dorados. Dejando a un lado el polémico asunto de si los videojuegos son o no son cultura y si son o no son educativos, coincidiremos todos en que se trata de un objeto de pugna intensísima que enfrenta a las multinacionales, gracias a que se ha convertido en una auténtica adicción, especialmente, aunque no únicamente, entre adolescentes…del primer mundo, claro.

Nada que no se comente cada día en cualquier café de nuestras ciudades. Pero hay un hecho, siempre simultáneo a estos estruendosos lanzamientos, que pone de relieve hasta qué punto todos los medios de comunicación a la vez, como una gran coral perfectamente sincronizada, se lanzan, con entusiasmo propio de charlatanes baratos a sueldo, a vocear la buena noticia, el esperado anticipo, a cantar el éxito previsto y prometido, a premiar a las audiencias con unas gotas del perfume todavía inalcanzable para la mayoría, bajo la excusa de…¡INFORMAR! Algunos ejemplos:

ONDACERO: “Promete convertirse en un superventas porque, básicamente, es un pelín más grande, un pelín más estrecha, pero la novedad radica en que ya no se podrá seguir jugando con algunos de los juegos que permitía la anterior”

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Nintendo DSi criticadaExiste un lugar común entre la profesión periodística, una perfecta estupidez, según el cual, cuando se “informa” sobre las mal llamadas novedades tecnológicas, no se hace como expresión publicitaria sino como información. Seguro que Nintendo estaría de acuerdo.


Una condena explícita del corrupto entramado inmobiliario de España, el demoledor informe AUKEN, aprobado ayer por el Parlamento Europeo, contra la opinión de los partidos españoles mayoritarios.

Cuando a todos hace pupa la crítica, todos se vuelven solidarios. Los partidos españoles se han mostrado contrariados ante lo que, afirman, es una generalización exagerada sobre el problema urbanístico en España. Con distintos matices, PP y PSOE han pretendido rebajar el terrorífico perfil que el informe, ayer aprobado, dibuja de la seductora y querida España. Largos años de denuncias continuadas por parte de ciudadanos europeos que, sorprendidos en su buena fe, han invertido sus ahorros en nuestro país para darse una jubilación soñada que ha resultado un fiasco. Urbanizaciones sin viabilidad por falta de infraestructura, expolio del medio natural protegido, ilegalidades encubiertas por la corrupción política, incluída la de algunos poderes judiciales, abusos y extralimitaciones de toda índole, adornan nuestro currículum de gran país turístico, tal como denuncian nuestros vecinos europeos.

La amenaza de suspender las ayudas estructurales a España si no enmienda este desmadre y recupera la seguridad jurídica perdida enterrada por los ladrillos, está encima de la mes. Podría suponer el bloqueo de cerca de 4.500 millones de euros anuales, lo que no es ninguna broma. Lo peor es que quizá, el informe Auken se quede corto, pues se basa en denuncias originadas mayoritariamente en la costa, un lugar maldito por la corrupción inmoibiliaria, pero no el único. El mecanismo por el que las administraciones locales ligan sus presupuestos al éxito de planes inmobiliarios privados, infecta potencialemente de corruptelas y clientelismos todo el país.

A veces, parece que el sueño europeo no tiene sentido, pero cuando ocurre algo como lo que sucedió ayer, Europa se revela repentinamente como una autoridad, por su lejanía inmune al verneno que ha atrapado a la española. Los ciudadanos, quizá gracias a ello, no tengamos que esperar en vano esas medidas que nadie de la casa quiere tomar . Siempre nos quedará Europa.


Meliá en la Onda

  • 26 Mar, 2009
Carlos Herrera

Herrera:
“Gracias por traernos aquí, querido Luis”

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El equipo de “Herrera en la Onda“, matinal que Onda Cero emite diariamente, se aloja en los mejores hoteles de la cadena Sol Meliá, desde donde, cada cierto tiempo, realiza su programa. Desde esas placenteras atalayas lanza Carlos Herrera sus más sentidas apologías sobre la empresa hostelera, cumpliendo con un contrato de promoción que hipoteca la independencia del periodista y de sus colaboradores.

Es Herrera, Carlos, como a él legusta decir, o Don Carlos, como a tantos admiradores les gusta llamarle, uno de esos tipos cuya personalidad arrastra a quienes le rodean, una voz de radio preñada de ingenio, un hombre nacido para ser escuchado.

Es un periodista cuyo éxito como comunicador le ha valido la licencia para transgredir guiones, tópicos y estereotipos, gozando de un privilegio que muy pocos logran. Un mérito que le pertenece. Pero no ha podido evitar vender su portentoso talento al mejor postor, cayendo como todos sus colegas también coronados por la audiencia, en uno de los vicios más vergonzosos de los llamados líderes de opinión, de cuya especie es Herrera, sin duda alguna, uno de sus más reconocidos representantes.

No se trata de su sesgo ideológico, ni de la valoración que merezcan sus guiones, sus prontos, sus excesos o sus liviandades. No. Es una simple crítica a su impúdica complacencia con la tendencia endémica que el periodismo padece hacia la prostitución a favor del anunciante.

Hotel Gran Melia Palacio de Isora - Tenerife

No es el único. Hay una larga escuela, cuyo máximo exponente ha sido, durante décadas, Luis del Olmo, otro de los grandes usuarios, por tanto beneficiarios de este toma y daca que rebasa con mucho el decoro que un informador ha de mantener en aras de su independencia, por cierto, muy presumida por ambas estrellas de la radio.

Viajes, hoteles, comidas, homenajes, saraos, ferias, y toda clase de agasajos son válidos como manifestación de la hospitalidad y el homenaje popular. Los lugares de toda España compiten en ofrecimientos para ganar el favor y la presencia de la estrella, siquiera sea por un día.

Sol Melíá tiene algo, hoy por hoy, más valioso que ofrecer que los demás. Lo comprendemos. Y si se me acusa de envidioso, no lo negaré. Pero eso no me quitará el derecho a indignarme por ver cómo el periodismo ya ni se molesta en disimular.

Y digo yo. ¿Cómo puede alguno de estos grandes profesionales decir, sin que le tiemble el micrófono, que un político no sólo debe ser honrado sino que también ha de parecerlo?


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