El crecimiento, un mito letal
- 12 May, 2008
Cuando el crecimiento peligra, todas las alarmas se disparan. Parece que dejar de crecer amenaza todas nuestras esperanzas. Aunque es la ideología liberal y conservadora la que con más ardor defiende la idea de que sin crecimiento no hay progreso, la izquierda política moderada parece haber aceptado esta postura como principio indiscutible. La ceguera que se desprende de esta situación puede estar detrás de casi todas las tragedias causadas por nuestra desbocada carrera hacia la ruina planetaria.
En economía, llámase crecimiento al fenómeno por el cual se incrementan los intercambios comerciales o su importe agregado.
En general, es un concepto asociado al aumento de consumo y de producción. Una de las más abundadas justificaciones para defender esta teoría es la de que el crecimiento crea empleo, o sea, destruye desempleo. El paro se ha convertido en estructural, es decir, forma parte del sistema, desde la crisis energética de 1973 , lo que ha permitido a la economía neoliberal incidir en nuestra sociedad, con su permanente dosis de crecimiento, durante más de 30 años. Pese a las expectativas, el paro ha aumentado y nada hace pensar que el dichoso crecimiento vaya a hacer nada para impedir su pertinaz consolidación.
El Jahre Viking, el petrolero mayor del mundo en 2008
Pero las consecuencias del sostenido crecimiento económico sí se han notado en otros aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, el planeta se consume a una velocidad insostenible. El término sostenibilidad, hoy ampliamente difundido, se ha acuñado con años de retraso sobre las primeras advertencias serias publicadas sobre el tema. En 1972, el Club de Roma edita “Los límites de crecimiento” , donde se alerta sobre un desarrollo insostenible que acabe por destruir el progreso alcanzado en los países desarrollados y amenace el futuro, aún lejano, de las sociedades subdesarrolladas. 20 años más tarde se publicará “Más alllá de los límites del crecimiento“.
La humanidad tiene derecho a alcanzar su propia prosperidad.
Jorge Alcalde
Chúpate esa. Entre un banner de Telefónica y otro de Iberdrola, empresas ecoejemplares, como todo el mundo sabe, este atrincherado del capitalismo más rancio, pinta un mundo que ya sólo existe en su trasnochada imaginación. Ojalá nunca tenga que lamentarlo. Aunque me temo que le será difícil. Pero el suyo es solo un ejemplo, y eso es lo grave.
De una vez por todas, crecimiento no es desarrollo ni progreso. No tiene por qué serlo. El crecimiento es sólo la expresión de nuestra carrera por acumular, la manifestación del único fruto de la revolución indiustrial, la cantidad por la cantidad. Hace ya muchos años que sabemos que la calidad no es proporcional a la cantidad.
Debemos encontrar la esencia de nuestras verdaderas demandas, siempre insatisfechas por el círculo vicioso del consumismo. Quizá entonces comencemos a dar valor a la verdadera riqueza. De esa riqueza, la del desarrollo sostenible, la del perfeccionamiento de nuestra sociedad, no la de su crecimiento, habremos de beneficiarnos todos, los que hoy vivimos, y también nuestros descendientes. Ojalá.














5 Comentarios en "El crecimiento, un mito letal"
[...] que puños eran puñetazos en mi conciencia. El agua no falta pero se reparte mal, como lo demás. El mundo crece, pero a costa de su existencia futura. Consumimos como si usáramos un arma de destrucción masiva. [...]
[...] podemos hablar de los veinte años que pasaron, hace casi otros veinte, para que se repitiera un mensaje de alerta sobre el crecimiento desenfrenado y sus amenazas, o del veinte por ciento del total de emisiones de [...]
[...] de valor añadido que han hecho de los móviles un nuevo eje del consumismo vacío y de la superproducción antiecológica. Motorola [...]
[...] fin parece cesar el implacable crecimiento que las economías occidentales habían impuesto al mundo desde los años cincuenta, el punto de [...]
[...] asesinos furtivos. Permanentemente inmersas en esa peligrosa huida hacia adelante que supone el constante crecimiento cuantitativo de la producción como única respuesta a los desequilibrios del desarrollo humano, [...]
Deja un Comentario