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Pornografía encubierta

Cuando las mayores virtudes que una campaña publicitaria atribuye al anunciante son su enorme beneficio y su descomunal tamaño, estamos ante verdadera pornografía económica.

La Banca, ''marcando paquete''

En el anuncio que ilustra este artículo podemos ver como, para empezar, el Banco de Santander nos cuenta que sus beneficios son superiores a los 4500 millones de euros.

4500 millones de euros son muchos euros. Recientemente, por ejemplo, el presidente del gobierno español anunció que su estado aportaría 4000 millones al FMI para ayudar a paaliar la crisis mundial. En otra ocasión, también reciente, anunció que España aportaría 4000 millones de euros como ayuda oficial al desarrollo de nada menos que América Latina, África subsahariana y Asia.

Más de 50 países en el mundo tienen un Producto Interior Bruto a los beneficios de los que se presume sin pudor alguno en campañas como ésta

La tercera subasta que convocó el gobierno español para la adquisición de activos financieros de la banca para sanear su solvencia financiera, en un contexto de esfuerzo histórico contra la crisis mundial, adjudicó un total de, precisamente, 4000 millones de euros

Otro ejemplo. En el contexto de la crisis actual, el presidente de México anunció a bombo y platillo la eliminación de tres importantes ministerios para recortar unos 4000 millones de euros de gasto público.

No es menos llamativo el dibujo que ilustra el anuncio. Un globo terráqueo que muestra el hemisferio occidental completamente cubierto por la “bandera” del Banco de Santander. A excepción, claro, de la ignorada África. Una exageración que pone de relieve que la aversión hacia los grandes monopolios, un rasgo de la ética social durante décadas, parece haberse disipado en favor del culto al poder omnímodo de las megamultinacionales.

paquete

Existe una tendencia que se generaliza poco a poco hacia un tipo de publicidad basada en las supuestas bondades del gigantismo, el monopolio y la concentración de capital y poder económico. Abundan cada vez más los anunciantes que se ufanan impúdicamente de su poder y tamaño. Es la publicidad basada en “marcar paquete”.

En un mundo donde la pobreza, la necesidad y el sufrimiento dominan abrumadoramente, un mundo en el que poco a poco se disuelven nuestros sueños de justicia y bienestar, un mundo que se resquebraja por no saber aprovechar nuestras inmensas posibilidades y recursos, estas campañas son escandalosas y hieren la mínima sensibilidad. Mucho más que la que se ha definido siempre como tal, esto sí es pura pornografía.

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