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Músicos unidos, hasta ahora desconocidos

Protagonistas del manifiesto por una Ley de la Música

Las asociaciones de profesionales de la música, unidos por una crisis que minimiza las contrataciones, reclaman una Ley que regule y potencie la música en vivo.

Ni ellos mismos se lo creen. Todos a una, después de décadas de reinos de taifas, de enconadas individualidades autocomplacientes y de rivalidades estériles. La crisis ha logrado unir a los profesionales de la música en vivo que dejan atrás su larga trayectoria de irreconciliable competencia.

Hasta ahora la cuestión era quién se subía al podio de los triunfadores, bajo el principio de que el que no llega será porque no lo merece o, en todo caso, bajo el de que no hay sitio más que para unos pocos. Este grado de insolidaridad se ha mantenido hasta hace muy poco, cuando la desintegración de la industria discográfica dejaba en situación muy privilegiada a los músicos que actúan en vivo, ajenos a la sangría de la “piratería”.

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Carmen Peire, presidenta de ARTE

Lo que ha ocurrido es que la crisis global ha alcanzado a todas las instituciones, incluídas esas que han hecho de la contratación de artistas una de sus tradiciones, las administraciones públicas. Que no hubiera suficientes salas privadas ni que las que había fueran inadecuadas, ha sido razón suficiente para cohesionar una reivindicación colectiva, pero ahora pintan bastos para todos. Se acabó el dinero público, se acabó la contratación, para grandes y pequeños.

Así que con un gran alarde de cooperación gremial, se presentó el pasado día 27 en el Círculo Bellas artes de Madrid, un manifiesto, editado en forma de libro, por una Ley de la Música que potencie los recursos e infraestructuras necesarias para que la música en vivo se desarrolle y extienda. Incluso se ha puesto atención en la protección de músicos independientes que no disfrutan de apoyos empresariles de ningún tipo.

Bienvenida sea esta actitud, si sirve para potenciar los espectáculos musicales de toda índole y sobre todo, el acercamiento de los músicos ya consagrados a los que empiezan o a los marginales. Bienvenida si rescata espacios y respeto para esta actividad, no sólo en los grandes circuitos, sino en todo el tejido social. Esperemos, eso sí, que la fuerza del gremio no acabe por crear una nueva puerta por la que sólo puedan pasar algunos, con la excusa de homologar al profesional. Regular siempre tiene riesgos. No olvidemos que contra gustos no debe haber nada escrito.

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