Cuando los 
 ciudadanos 
 hagan suya 
 la información, 
 renegando de lo 
 que les regala 
 la publicidad, 
 volverá, quizá, 
 el auténtico 
 periodismo.

Categorias

  • TODOS LOS POSTS
  • Destacados

    Especiales

  • Encuesta

    ¿Podremos salir de la crisis sin cambiar las bases de la economía?

    Ver resultados

    Loading ... Loading ...
  • Enlaces



    Fundacin Copyleft

    Support Wikipedia

    Contacto

    La SGAE se enfrenta en los juzgados al diario Público pero no entra en el debate de fondo

    Show business
    Show Business
    La SGAE abusa de su enorme capacidad estructural para abrir procesos judiciales que sirven a una imagen victimista perfectamente estudiada. La SGAE sabe de sobra que su punto débil es entrar en el fondo de la cuestión, la viabilidad del viejo esquema de propiedad intelectual.

    Pocas entidades que se pretendan no lucrativas pueden presumir de la capacidad de SGAE para financiar campañas de marketing y para pleitear como parte de su estrategia de imagen

    Una vez más, ahora contra Público, la SGAE rehúye la confrontación de enfoques en asuntos críticos para sus asociados, como el del canon digital, criticado en este caso por el diario.

    El paradigma dominante durante el siglo XX, basado en el control absoluto que la industrias culturales multinacionales han ejercido sobre la promoción y la difusión de las obras musicales y audiovisuales, ha sido violentado de facto por el uso instintivo que las nuevas generaciones han hecho de las TIC, dejando en evidencia un sistema de explotación de obras incapaz ya de sostenerse, invalidado por Internet y por la revolución digital.

    La respuesta, a la larga, no podrá ser el pleito constante y el continuado victimismo social de un sector que, no nos engañemos, se derrumba tras décadas de enorme éxito económico y de permanentes ventajas estructurales a favor de sus principales actores, las editoras de las obras musicales y audiovisuales.

    Constituidas en negocio de especulación sin riesgo, gracias al disfrute de derechos monopolísticos sobre un número siempre creciente de obras, autores e intérpretes, han de comenzar a metabolizar, ya lo están haciendo, un nuevo paradigma. Pero no podrán hacerlo, ni tienen derecho a hacerlo, manipulando la opinión pública para disponerla a favor de artificios insostenibles, sólo justificados por un derecho discutible pero aún no discutido.




    Deja un Comentario